Para no calentarse con el supergás [Actualizado, da para calentarse]

[Actualización]
Hice un pedido por la web y me quedé esperando… y esperando… y esperando… Llamando al centro de atención al cliente de Riogas y perguntando por mi pedido, me entero que nunca ingresó. Eso a pesar de que el sitio me lo confirmó.
Es lamentable que pasen estas cosas, pero por lo menos estén avisados. Supongo que en el afán de llevar “calor” a los hogares, esta gente de Riogas disfruta de hacer calentar a la gente con un servicio que no funciona. Una gilada.
Como habrán notado llegó el invierno. Y con él trajo un frío más que cruel… ¿pingüinesco?, vientos y una gripe –para mí al menos-.
Con el frío viene la calefacción y para muchos de nosotros eso significa supergás (aunque siempre hay necesidades puntuales y excepciones como los masoquistas que gocen con una abultada factura de UTE). Sumado a la delicada situación energética de UTE y a las varias previsiones que se tomaron este año para que no se repita el desaprovisionamiento del año pasado, seguramente el supergás sea gran protagonista este invierno.
Por eso, antes de que el frío se instale definitivamente este blog les tira el pique para no tener que lidiar siquiera con una contestadora automática, mucho menos un operador u operadora o esperar en línea.
Resulta que en el sitio de Riogas se pueden hacer pedidos en línea, tanto de garrafas de 13Kg, como de 45Kg. Hasta pueden comprar el envase si no tienen. Si lo hacen, péguense una vuelta por la sección “precios” y prepárense mentalmente para que su billetera sea ultrajada de forma salvaje.
Los que cuenten con el servicio de gas a granel (los garrafones gigantes), también pueden hacer su pedido en línea acá.
Si tienen mucho tiempo libre, un fetiche de ser repartidor de supergás o se les acabó el gas en medio del mondongo, pueden buscar el distribuidor más cercano a su casa e ir a buscar la recarga personalmente. En algunos locales de Montevideo, hasta pueden ver un mapita de ubicación.
Por último, para aquellos que quieran impresionar a amigos y familia con sus vastos conocimientos sobre el Gas Licuado de Petróleo, hay una muy completa sección de preguntas frecuentes.







“fetiche de ser repartidor de supergás” jajajaj te pasaste
Odio muchísimo las estufas a gas… pero muchísimo. Me revuelven el estómago, me producen sueño, aumentan la humedad, largan olor feo. En casa las he combatido hasta el cansancio. Prefiero toda la vida el frío.
En cuanto a otras formas de calefacción: estufa a leña (que sale muy cara para los que vivimos en Montevideo) o eléctrica.
La bolsa de agua caliente es el mejor invento del hombre!!! Un día le voy a dedicar un poema.
Gracias, jejeje.
A mi personalmente no me joden, más allá del tamaño que es bastante molesto, me parece que es lo que calienta más rápido un ambiente y sobretodo más barato. Te acepto lo del olor… pero si la prendés de a ratos, en vez de tenerla continuamente no es tan terrible.
De las otras formas de calefacción, lo primero es tener la casa bien aislada. Cerramientos buenos, vidrios dobles en la medida de lo posible. Yo vivo en un apartamento lindo pero viejísimo y no sabés cómo se sufre el tema de los cerramientos. El invierno pasado fue cruel. Y ni con burletes la arreglamos porque pusimos y duraron seis meses.
Sobre la bolsa de agua caliente te reconozco que es un gran invento pero ¡que feo apoyar los pies en medio de la noche en una bolsa que se enfrió!
Dichosos ustedes que todavía tienen opciones para elegir con qué calentar su casa. En Chile la cosa no está muy bien en términos energéticos.
Gas? no hay. Y el que hay está carísimo. Como no tenemos tratados con Bolivia y Argentina no tiene suiciente, se privilegia el gas para lo realmente indispensable.
¿Leña? Ni hablar. Con la contaminación ambiental, la leña está prohibida en Santiago. El resto del país puede, pero Santigo no.
Parafina? altamente contaminante. Ocurre lo mismo que la leña, con el agravante que las enfermedades respiratorias aumentan en niños y ancianos en un 300%. Mala idea.
Hasta el año pasado todo el mundo cambió sus sistema de calefacción a electricidad… y adivinen.
Exacto. Con la sequía, quedó la crema. Ya no se puede usar la electricidad a diestra y siniestra porque está racionada. Por lo mismo calefaccionar con electricidad es un pecado ambiental y una falta de conciencia.
Volvemos al típico GUATERO, o bolsa de agua como la llaman uds.
Aprovechen la bonanza que tienen de tener opciones para elegir cómo calefaccionar y no sugrir el invierno que se aproxima.
Saludos,
Caro
Caro, la verdad que no te envidio el panorama. Pero no te olvides que la crisis energética es regional. La subida del petróleo fundamentalmente tiró para arriba los precios de los combustibles, el supergás y por transitiva a la energía eléctrica también.
En Uruguay los combustibles han sido siempre carísimos porque no tenemos yacimientos propios (ahora si, tenemos parte de uno en Venezuela pero faltan años para que ese producto llegue al mercado) y además algo así como el 50 o 60% del precio final son impuestos.
Durante el 2007, con la escalada del petróleo, aún con medidas varias para contener el precio y con la petrolera estatal perdiendo dinero para atajar los precios se sintió muchísimo la subida. Y ahora la caída internacional del dólar sigue llevando al petróleo al alza.
Hace muchísimos años que en Uruguay se obtiene la mayor parte de la energía eléctrica de represas hidroeléctricas, pero tanto se confió en eso que la matriz energética no se actualizó en muchísimos años y con las sequías quedó inutilizada en una gran parte. Recién ahora se empezó a trabajar con fuentes renovables, pero eso no se desarrolla de un día para el otro…
Por otro lado, como vos decís, Argentina no tiene suficiente gas y encima ahora comenzó a aplicar retenciones, a eso se suma la inestabilidad Boliviana.
Claro que el tema de la contaminación en Santiago es algo que acá no vivimos. Yo só estuve ahí una vez y me dejó tremendamente impresionado.
Bueno… no es fácil, no? Para los privilegiados que tenemos casa con estufa a leña, mirarla ya te calienta. La tonelada de leña (no compré todavía este año) es cara y dura, promedialmente, muy poco. Aunque, quién te quita lo bailado, eh? El fuego es hermoso.
La estufa a gas la odio. Siento que solo calienta al que se pone enfrente… lo cual es terriblemente perjudicial –aunque sea una cosa psicológica– porque cuando uno se va, se congela.
El tema es que, lamentablemente, al día de hoy no hay una estrategia estatal sobre qué hacer. Hace unos años UTE comenzó una campaña muy fuerte para pasarse a electrodomésticos a energía eléctrica. Sobre todo en la Ciudad de la Costa donde el gas por cañería comenzaba a instarse (gas por cañería que, justo es decirlo, UTE es accionaria). De hecho, con grandes descuentos y la mar en coche, te lo permitían pagar a un montón de cuotas y en la factura. Entonces, allá vamos! Y todos cambiamos heladeras, calefones, estufas, cocinas… claro, después no hay electricidad y salimos a buscar estufas a gas, calefones a gas… y ahora?
Y qué sé yo… lo más feo es que, como siempre pasa, los que menos tienen la sufren más. Porque el que tiene plata, tendrá calefacción central y chau pinela. Pero el que sufre para comprar la garrafita (son 350 pesos… que no es poca cosa, y que promete aumentar un 20% cuando todo recrudezca).. ese será el verdaderamente afectado. Lo vital creo, es usar la ropa correcta. Solemos llegar a casa y andar de remera y pantaloncito y pretender 25 grados adentro. Quizás con un buzo y 18° estamos igual, y sale más barato.
Fede, sabés que a mí la estufa a leña me genera lo mismo que a vos la de gas. Me parece que calienta a los que están al lado, mientras el 90% del calor sube y se va por la chimenea. Me saca de quicio la ineficiencia de la típica estufa a leña. Se puede mejorar con las estufas de chapa, que por lo menos irradian desde toda la estufa (también queman a todo el que se apoya) o con las salamandras. Lo mejor por lejos para leña son las versiones modernas de las salamandras que no sólo son mucho más eficientes, sino que hasta se les incorporaun sistema de calefacción con agua y radiadores para que el calor no se concentre en un solo punto.
El tema de la estrategia estatal, estoy de acuerdo en que si la hubo fue fluctuante (en el mejor de los casos), pero no me parece que no la haya ahora. En mi vida había oído hablar tanto de energía, ni se le había dado tanta cabida en los medios al tema. Es discutible y está atado a consideraciones hasta políticas en las que no quiero entrar. El momento actual es claramente de contingencia, por todas las razones que nombraba en el comentario anterior, pero hay planes muy concretos de acá a 5–10 años en materia de gas (regasificadora compartida con Argentina), combustibles fósiles (reforma de la refinería, pozo en cuenca del Orinoco, prospección en la costa atlántica, mezclas con etanol, aprobación de la producción privada de BIodiesel), fuentes renovables (aprobación de generación por privados, quema de cáscara de arroz, desechos de caña de azúcar y otras fuentes vegetales, parque eólico del cerro de los caracoles), energía eléctrica (central de ciclo combinado de Punta del Tigre, interconexión con Brasil, etiquetado y gravámenes de electródomésticos de acuerdo a su eficiencia) y hasta se está considerando una central nuclear.
Lo otro que decís concuerdo 100%, siempre el que la sufre más es el que no tiene margen para hacer otra cosa. De ahí es que me parece particularmente injusta esa fluctuación de la estrategia energética que siempre hubo en Uruguay. La gente medianamente pudiente puede comprar un electródoméstico nuevo cada dos o tres años según la fuente de energía más barata, pero el que deja medio sueldo o más en una estufa no.
Por último creo que buena parte de la solución está en lo que decís al final sobre ponerse un buzo y bajar un poco las pretensiones. Me parece que va por el mismo lado que la eficiencia de tener buenos cerramientos que yo decía antes. A mi es un tema que me obsesiona bastante, pero me resulta increíble que gente con todas las posibilidades y la mejor educación no “se hace el favor” de tomar medidas tan básicas como usar lámparas “bajo consumo” (fluorescentes compactas), ponerle un “timer” al calefón para que no esté prendido toda la noche al pedo o abrir una ventana antes de prender el aire acondicionado.
Ah, otra cosa (como si no hubiese escrito suficiente… jeje). Me da la sensación de que te mezclaste la suba del gas natural, que por las detracciones en Argentina sube un 15%, con el supergás. Por ahora, hasta donde yo sé no hay aumentos de los combustibles y el supergás.
Seguramente los haya pronto; el petróleo cerró ayer a U$S114 el barril, pero me pareció que ahí se te mezclaron los tantos.
Bueno… pos sí: garrafas no es = a supergás. Un errorcito che! De cualquier forma, asumo que subirán. Yo lo que veo –sin entrar a politizar, estamos de acuerdo– es que no hay políticas de estado. Hay de gobierno. Viene uno, propone esto, viene el otro, propone lo otro. Más o menos siempre dependiendo de la coyuntura. Hoy estamos mucho peor –energéticamente hablando– que en 2002/2003. Fundamentalmente porque nuestros vecinos están mucho peor, y a nosotros nos salva la plata nuestros vecinos.
Me parece que deberíamos –como sociedad– ser más agresivos y, en estos tiempos de bonanza económica, comenzar a implementar medidas. Porque en un año y medio, cuando la crisis llegue, ya no se puede hacer nada. Si no tengo para comer, menos voy a tener para poner un molino en el techo de casa. O un panel solar, o lo que sea.
Tenés razón, estado no es igual a gobierno. ¡Un errorcito che! Jeje. En eso estamos de acuerdo, porque claramente no hay acuerdos macro que trasciendan los partidos. Ojalá algún día se puedan implementar.
Igual yo por lo menos siento que se están implementando medidas y lo más importante –como vos decis– desde la sociedad y no sólo del estado. No por una preocupación ecológica, sino más bien económica cada vez el sector privado y los particulares se interesan en fuentes alternativas.
El otro día por ejemplo leía en el sitio de El Espectador sobre la “Mesa solar”, que es un grupo de gente que está buscando impulsar la energía solar térmica (para calentar agua, no generar electricidad).
Pero igual yo me quedo con la sensación de que hay un hueco que UTE está dejando que es una lástima. Para las empresas por ejemplo se legisló que puedan generar y vender excedentes, pero para los particulares no hay reglas claras. Yo estoy convencido de que un edificio puede juntar una plata y poner un generador eólico que le baje los costos de los gastos comunes. Pero no hay una regulación sobre qué hacer con esa energía, si se puede volcar a la red de UTE ni tampoco incentivos para la importación (o mucho mejor) fabricación de esos equipos.