Lo que no sabÃas, pero deberÃas (Invitado: Maresdelsur)
Hace unos dÃas leà un artÃculo en El Observador sobre la inauguración del primer Centro de Atención al Ciudadano, en el pueblo Colonia Lavalleja (Salto). Siendo fiel lector del blog de Maresdelsur y sabiendo que él también pulula por aquÃ, se me ocurrió mandárselo a ver si se animaba a hacer una artÃculo al respecto.
Desde Nueva Zelandia, me llegó como respuesta un artÃculo de primera que supero mis expectativas. De paso, no viene nada mal el artÃculo para reflexionar sobre la nueva ley de Habeas Data que ayer aprobó la comisión de Constitución de Diputados y esperemos tenga pronta sanción.
Se los dejo a continuación:
Asumamos que usted quiere saber qué bienes dice tener el Presidente de la República Oriental del Uruguay. Para eso usted hace un click aquÃ. Ahora asumamos que usted quiere saber lo mismo sobre un Diputado o Senador. No hay lugar donde hacer click. En Nueva Zelandia, sà hay lugar donde hacer click, (y hasta puede saber quién les paga los viajes al exterior), haciendo click aquÃ. Más allá de la norma legal, que por alguna razón, previene que estos datos sean públicos, el empoderamiento a través de un simple click, hace que usted sepa quién es quién y que intereses tiene. O simplemente saber en qué se gasta el presupuesto de su Intendencia, o que motiva x o y decisión. Lo que le voy a contar, le va a sorprender pero usted tiene derecho a esa información.
Y claro que le va a sorprender, porque recientemente como se cuenta aquÃ, la Junta Departamental de San José, ha aprobado un reglamento según el cual “Las Comisiones podrán declarar el carácter reservado y no público de los materiales, insumos y temas de estudio, por razones fundadas, que deberán cumplir los integrantes de las mismas o quienes participen en ellas”.  Y según se dice aquÃ, lo aprobaron todos, oposición incluida.
Parece que los legisladores, se olvidan del dinero de quien están administrando. Y de paso, retroceden a su Departamento a épocas medievales. Pero, resulta, que esa información, es suya ciudadano. Toda suya, porque usted la paga con sus impuestos, porque tiene derecho a informarse para participar como ciudadano libre y responsable en una sociedad democrática, y porque tiene derecho a que sus gobernantes le rindan cuentas. Si un constitucionalista le hincara el diente, esa regulación seguro pasarÃa por inconstitucional. Sorpresa, ciudadano, usted es importante.
Es más, la tecnologÃa ayuda a que usted sea aún mas importante. En paÃses relativamente serios, usted puede solicitar la información que precisa en lÃnea, (a veces se la van a cobrar), pero la mayorÃa se publica proactivamente. En algunos casos, usted podrá construir esa información con el gobierno, como son las recientes experiencias de participación 2.0 (es decir, interactivo) como este proyecto Safe As, del Ministerio de Transporte de Nueva Zelandia, donde servidores públicos intercambiaban información con (no siempre amables) ciudadanos locales.
Hay por supuesto trampas. Asà como los modernos desarrollos del gobierno electrónico y participación electrónica permiten que haya más información, el clasificarla es otra historia. Hay recuentos de varios operadores en esta área (usualmente llamada Gobierno Abierto y Transparencia) de oficinas que efectivamente publican todo de una manera caótica y desordenada, con el velado propósito de complicarle la vida a alguien. Yo añadirÃa, que a esto se suma la incompetencia y la falta de una clara polÃtica de manejo de la información.
¿PolÃtica de manejo de la Información? Si claro, es decir eso de organizar y archivar datos. Para lo cual la tecnologÃa se ha vuelto imprescindible. Con el aumento de la cantidad de información, la vieja profesión de “Archivero”, ha resucitado, para convertirse en custodia de nuestra memoria, si es que alguien todavÃa puede tenerla. Y es que en el contexto de una sociedad del conocimiento y la información, el manejo de datos, de forma confiable y transparente, es el ABC de la riqueza.
Si, riqueza. PodrÃa leerse todo el libro sobre Wikinomics, pero me voy a permitir resumÃrselo en dos lÃneas: a medida que se comparte información, se crean más sinergias que sirven para crear capital, toda clase de capital. Capital social, capital económico y si se adhiere al término, capital polÃtico. O más sencillo aún, conexiones que crean riqueza. Por eso, para los que todavÃa despotrican contra el Plan OLPC (Ceibal en Uruguay) éste es tan importante. Porque permite insertarse en el marco de la creación de conocimiento y riqueza, algo que algunos le han puesto el rótulo de Nueva EconomÃa. Ponga el rótulo que quiera, el tema es que ésto llego y está para quedarse, y más vale que todos nuestros ciudadanos lo sepan. Y desde chiquitos, de ser posible. Y todos, no solo los que han tenido el derecho a “buen nacer” en algún destacado lugar de la capital.
Claro, requisito para saber un montón de cosas es que la información sea pública y accesible. Y para eso se precisa invertir en buenos sistemas de manejo de información y terminar con la mentalidad medieval de una buena parte de la burocracia (y polÃticos uruguayos). Muchachos, en el mundo que se viene es muy difÃcil esconder algo, más vale, para no perder tiempo, que lo hagan público y empecemos a poner la cara. Asà cuando veo debates carentes de todo rigor, en base a ideologÃa barata y sin un atisbo de fundamento, también puedo pedir datos.
Llegó el momento de compartir la información (y en el caso del gobierno de hacerla pública). Se tiene que hacer, por derecho, por pragmatismo y por razones económicas. Y se tiene que hacer más rápido que tarde. Sé que en algún recóndito lugar, un grupo de dinosaurios murmura ” Esto lo podemos evitar”. Creo que esos dinosaurios, no saben que en el resto del mundo, el meteorito ya cayó, y pronto los va a extinguir.














Muy buen artÃculo, yo lo catalogarÃa de interés para todo los uruguayos.
Pues sÃ… el habeas data sigue dando vueltas por ahÃ. Obviamente la información es poder. Recuerdo una vez que estaba haciendo una nota para el exterior y necesitaba averiguar quiénes habÃan sido los miembros del consejo de gobierno durante la época del colegiado. Es decir… algo que deberÃa estar en los libros de historia y que no es para nada un secreto de Estado. El único lugar donde esa información está en el la biblioteca del Edificio Libertad, donde tienen todos los decretos, leyes y resoluciones firmadas desde 1825 en adelante. De nuevo: nada secreto de Estado, puesto que fueron -en su momento- leyes y decretos promulgados (y la mayorÃa no siguen vigentes). Pues bien, tuve que presentar una carta, firmada por mi jefe, especificando para qué iba a utilizar esa información, dejando todos mis datos. Pero fue peor de lo que yo pensaba! cuando llegué a la información, no la podÃa copiar!! No me dejaban sacar apuntes ni fotocopiar ni nada! ParecÃa el colmo!
Luego de una serie de palabras un poco subidas de tono me retire, y después de llamar y protestar, y mandar una carta dirigida desde el diario, recién (aproximadamente un mes después) pude copiar la información. 5 nombres podridos de personas que habÃan sido gobernantes. Para morirse!!
PD.: Chino, no sé si Google Reader es un mago que hace parapsicologÃa o qué, pero este post (todavÃa sin terminar: sin tÃtulo y con algunas cosas diferentes, como la introducción por ejemplo) me apareció antes de ser publicado. Cosa de mandinga…
BuenÃsimos aportes… un tema para charlar durante horas.
Camilo, totalmente. De lectura obligatoria dirÃa yo… jejejeje.
Fede, ¡que viaje esa anécdota! Ojalá sea cosa del pasado. Sobre el tema del artÃculo mal publicado… fuà yo que me boludié y le erré al botonazo. El Google Reader es completamente inocente.
Gabriel, si dará para charlar… Contá tranquilo.
[...] 28, 2008 por maresdelsur Escribà por acá invitado. Pueden ver ahà el último [...]
Perdon por llegar tarde: dos cosas editor primero veo que al final me falto una a “va a extinguir” y al principio a posicion le falto una oposicion. Bueno dicho esto, lo que comenta Fede!, de ser asi es patetico. Pero no es sorprendente. Es la pura realidad de nuestra administracion publica, y a veces con tintes intimidatorios (quien sos, porque lo pedis, para quien trabajas) una onda, Gestapo.
Aclaro que la ley de Habeas data regula la contracara del fenomeno del acceso a la informacion publica, esto es la intimidad. Y es un tema nada menor, considerando la cantidad de datos que cualquier organizacion tiene sobre nosotros, ahi es donde aparece el famoso Habeas Data. Son temas que van de la mano. En “La vida de los otros” una excelente pelicula sobre la vida de un cineasta de Alemania del Este, se ve como funciona el acceso a la informacion publica a la vez que el Habeas data, cuando el cineasta al final, llega a ver el archivo que el Estado habia tenido sobre el, y todas sus acciones, y conoce al hombre que le salvo la vida (pasando informacion falsa en ultima instancia al Estado policia aleman)
En fin, saludos.
Antes que nada, por favor no pidas perdón. Con el artÃculo que te mandaste tenés carta blanca de acá al año que viene, jejeje.
Los errores se me escaparon, pero ya están. Igual el de “posición” no me dà cuenta porque pensé que decÃas que “lo aprobaron todos, e incluso se puede ver qué votaron”. TenÃa sentido ¿no?
Me parece atemorizantemente real lo que decÃs del “estilo Gestapo”. Creo que cuando la gente siente que tiene poder sobre otros suele ponerse en esa tesitura espantosa. Especialmente cuando en realidad el poder es muy poco, entonces terminan botoneando lo más que pueden para satisfacer un ego muy machacado.
Lo de la ley de Habeas Data yo lo estoy esperando muy pero muy ansioso. Me muero de ganas de esperar a qué me llamen para venderme -por enésima vez- un paquete de cable y contestarles “No, gracias. Y por favor elimÃnenme de sus registros”.
De hecho tendrÃa ganas de armar una especie de guÃa para que todo el mundo pueda responder y ejercer ese derecho a partir del momento en que se apruebe la ley.
Por último, excelente el ejemplo de La Vida de Los Otros, nunca se me hubiese ocurrido.