Para muestra basta un botón
Tal vez algunos de ustedes recuerden que desde setiembre a diciembre, estuve participando en las mañanas de los jueves como columnista en el programa Día Perfecto de Teledoce. Originalmente surgió como una invitación para hablar de un tema en particular pero como la participación salió bien, me invitaron a seguir visitándolos semanalmente. Esta columna era no remunerada, bajo la premisa de que muchos de los invitados regulares promocionan algún producto o servicio. En mi caso eso no me servía ya que mi “producto” (este sitio) no me deja ingresos, sin embargo opté por dedicar ese tiempo a preparar los temas, ir al canal, etc. para intentar ampliar la base de público de Tan Conectados.
En el tiempo que estuve yendo pasé muy bien y conocí gente super agradable desde el equipo de conducción hasta el equipo de piso con quienes me divertí mucho cada jueves que aprovechaban para hacer sus consultas de informática. No todas se las supe responder pero creo que también yo a ellos les caí bien. Quiero destacar esto porque nada de lo que les voy a contar tiene que ver con el equipo del programa ni los técnicos del canal que me trataron con el mayor de los respetos siempre y para quienes no tengo otra cosa más que agradecimiento.
La dinámica del programa implicaba fijar de antemano un tema para hablar acordado con producción pero más allá de eso, la columna quedaba en mis manos. Esto fue así hasta que el tema que propuse para hablar fue la presentación de la tecnología LTE (4G) de Antel. Era un tema divertido ya que venía de tener varias idas y vueltas en la asignación de frecuencias con la URSEC y se sumaba el hecho de que Claro se había adelantado al uso del término 4G pero con tecnología HSDPA+.
Después de acordado el tema, llega a mi una “preocupación” de la gerencia del canal ya que no querían que el tema se tocara con la transmisión de datos por cable y la convergencia digital. Recordemos que El grupo Cardoso-Pombo-Scheck (propietarios de Televisora Larrañaga S.A. o Teledoce) es a su vez accionista de Equital S.A. (propietaria de las empresas de cable de Montevideo) que a su vez está reclamando hace mucho tiempo el permiso a la URSEC para la explotación de servicios de transmisión de datos a través del cable. Ese esquema de propiedad en los medios de comunicación –sumado al hecho de que operan en conjunto– es un tema analizado en profundidad por un excelente informe elaborado por Edison Lanza y Gustavo Bouquet, que pueden descargar desde la web de la Asociación de la Prensa Uruguaya. En ese contexto es fácil hacer una búsqueda en Google y ver que en los medios se está llevando adelante una campaña relativamente intensa para poner este tema en agenda y presionar para que le den el permiso, que ha incluido charlas y conferencias, elaboración y publicación e informes, etc.
El pedido de limitar alcance de la columna ya me pareció mal, a pesar de que no tenía la menor intención de entrar en ese tema más que puntiagudo en un programa de variedades de la mañana. De hecho cuando se habló de Internet en Uruguay en otra edición del programa elegí dejarlo afuera pero con la enorme diferencia de que yo consideré que era muy complejo para tratarlo con liviandad en una columna de 10 minutos, no porque me lo pidieran.
Sin embargo a continuación vino algo que me pareció mucho peor, que fue un pedido expreso de no hacer “apología de Antel”. Mi respuesta a eso fue que la instalación de la primera red LTE de Uruguay y de Latinoamérica era la noticia en sí misma y recordarles que yo no era empleado del canal, que ni siquiera estaba siendo remunerado por la participación y por ende no cabía la posibilidad de que me dijeran qué podía opinar, aunque estaba en sus manos decidir si salía o no al aire.
El intercambio siguió dando vueltas sobre si era una bajada de línea o no y hasta apareció el tema de que era un problema hablar del 4G de Claro como un producto inferior por temas comerciales. Al final la decisión de no ir más la tomé yo porque no estaba de acuerdo con las condiciones a las que me enfrentaría de ahí en adelante. Insisto una vez más que nada de esto viene del programa, ni siquiera del equipo de producción con quienes jamás tuve el menor conflicto.
La anécdota se termina ahí, con la conclusión de que dudo que me vuelvan a ver en la televisión, muy especialmente después de publicar esto. Pero vamos a hablar un poco de lo que implica. No en sí mismo que es casi insignificante, sino como una muestra de algo que todos sabemos que pasa pero que a mí me toco vivirlo.
Los medios tienen la capacidad de elegir qué temas mostrarnos y desde qué ángulo enfocarlos, lo que se conoce como “Gatekeeping” dado que según la teoría elaborada por Kurt Lewin hay personas que son capaces de decidir cuáles noticias dar y cuáles no. Al mismo tiempo, sin editorializar ni opinar tienen la posibilidad de establecer las temáticas a discutir, lo que se llama “marcar la agenda” o para ser más académicos, “Agenda Setting” como lo nombraron McCombs y Shaw en 1972. Estos roles no son de por sí malos o buenos (es imposible dar todo lo que puede ser considerado noticia o no dar más importancia a un tema que otro) pero la estructura de propiedad de los medios de Uruguay implica que en lugar de una variedad de miradas, tenemos muchos medios que responden a una misma óptica, al punto que según el trabajo de Lanza y Bouquet antes mencionado, el conjunto de “los tres grandes” acapara el 95,5% del negocio de la TV en todo el país.
Por esta razón es que ya he hablado en este espacio sobre el boceto de Decreto de Televisión Digital, que tiene el potencial de transformar este panorama. La concentración de medios daña la democracia y ya vamos 50 años de empresas explotando un bien público (las frecuencias) sin pagar un canon o aportar de una forma significativa. Dicho sea de paso, ¿cuánto han visto de este tema en la tele? Bueno, eso es lo de “Agenda Setting” que comentábamos recién.
Por otro lado están los compromisos comerciales del canal con sus anunciantes, que no deberían influir qué se dice y cómo se dice, pero como claramente lo ilustra este caso con el asunto del “4G” de Claro, sucede. ¿Pero acaso no es Antel también cliente de Canal 12? Por supuesto que lo es y no es precisamente un cliente menor. Según la auditoría de Ibope, Antel pautó en el año 2011 22.039 segundos en Teledoce, que equivalen aproximadamente a U$S316.500 (estimado en base al 12% del precio tarifa, como recomienda la Cámara Uruguaya de Agencias de Medios). De los canales privados, el 12 es el canal donde más segundos pautó Antel y en el que más invirtió de todos.
| Canal | Inversión (U$S) | Segundos |
|---|---|---|
| 4 | 253.164 | 16.411 |
| 5 | 30.168 | 25.907 |
| 10 | 265.620 | 21.039 |
| 12 | 316.476 | 22.039 |
No sólo eso; para el tema puntual de “no hacer apología de Antel” pero no hablar mal de Claro, es más que ilustrativo ver que la empresa pública pautó en Teledoce más segundos que la privada, aunque con una inversión un poco menor. O sea que no hay forma de justificar la discriminación por un tema de quién es mejor cliente.
| Inversión | Segundos | |
|---|---|---|
| Antel | 316.476 | 22.039 |
| Claro | 350.328 | 20.050 |
La razón por la que un medio puede discriminar a uno de sus mayores clientes impunemente es porque la escasa legislación sobre la inversión en publicidad de las empresas públicas exige que ésta se haga de forma justificada y según datos estadísticos. Esto no es malo, aclaro. La razón por la que existe es para evitar los conocidísimos acomodos de pautar en medios sin justificación alguna como forma de usar el dinero público para “ayudar a los amigos”. Lo que sucede es que a diferencia del ámbito privado, las empresas públicas tienen las manos atadas en cuanto a castigar o negociar duro con los medios. En los hechos esto lleva a conocidísimas prácticas en el ambiente publicitario como hacer discriminación de precio para la publicidad oficial. Aclaro que lamentablemente no tengo una solución tampoco para este tema.
Para ir cerrando, los invito a pensar más allá de este caso. Si a la gerencia de un canal le importó lo que diga un don nadie como yo en un programa de la mañana, ¿qué pasa con los programas periodísticos, cuando se habla de política, economía o temas más importantes que la velocidad con la que descargamos algo en un celular? Hace unos días me enteré de que Uruguay quedó en el puesto 32 en el índice global de libertad de prensa, que no es un mal lugar. No tenemos asesinatos a periodistas, censura desde el estado y otras atrocidades que se ven el mundo a diario. Pero eso no significa que tengamos medios que no defiendan sus intereses, sin importar la calidad de la información.






