Apocalípticos e integrados 2.0
En 1965, Umberto Eco publicaba “Apocalípticos e Integrados” y sumía a los estudiosos de la comunicación en un nuevo debate.
De la mano de varios referentes de la Escuela de Frankfurt, los apocalípticos veían con pesimismo el alcance de la cultura de masas. Y allí estaban los alemanes Theodor Adorno, Walter Benjamin y Max Horkheimer con su “teoría crítica de la sociedad”, entre otros exponentes. Estos intelectuales se preguntaban, en la década del 40, por qué la humanidad estaba hundiéndose “en un nuevo género de barbarie” y denunciaban que el “entretenimiento popular, responde en realidad a una necesidad creada artificialmente por la industria de la cultura, manipulada por ella y, por consiguiente, depravada”.
Por otro lado, los integrados, defendiendo la cultura de masas, colocaban a Marshall McLuhan como uno de sus principales defensores, cuya frase “el medio es el mensaje” renueva vigencia con el avance de la tecnología y los medios digitales.
Las interrogantes, las respuestas y las posturas vinculadas a los avances, crisis y posicionamiento de los medios siguen estando en la Teoría de la Comunicación, es cuestión de volver a leerlas y aplicarlas a las nuevas tecnologías
Hay varios puntos fundamentales que en general se plantean en los encuentros y debates entre periodistas. Uno está vinculado a la delgada línea entre la vida pública y privada de las figuras más relevantes de la sociedad (políticos, deportistas, comunicadores, etc.) y la otra relativa a la difusión de las noticias que surgen desde las redes sociales.
Sobre lo público y lo privado, el escritor peruano Mario Vargas Llosa, decía en una de sus columnas de El País de Madrid:
“¿Qué es lo privado en nuestros días? Una de las involuntarias consecuencias de la revolución informática es haber volatilizado las fronteras que lo separaban de lo público y haber confundido a ambos en una happening en el que todos somos a la vez espectadores y actores, en el que recíprocamente nos lucimos exhibiendo nuestra vida privada y nos divertimos observando la ajena en un striptease generalizado en el que nada ha quedado ya a salvo de la morbosa curiosidad de un público depravado por la necedad.
La desaparición de lo privado, el que nadie respete la intimidad ajena, el que ella se haya convertido en una parodia que excita al interés general y haya una industria informativa que alimente sin tregua y sin límites ese voyerismo universal, en una manifestación de barbarie.
Pues con la desaparición del dominio de lo privado muchas de las mejores creaciones y funciones de lo humano se deterioran y envilecen, empezando por todo aquello que está subordinado al cuidado de ciertas formas, como el erotismo, el amor, la amistad y el pudor, las maneras, la creación artística, lo sagrado y la moral”.
Vamos a tratar de fusionar los dos puntos con una sola noticia: el video íntimo de la boxeadora Chris Namús.
El día previo a que la noticia saliera en los medios, estaba instalada en las redes sociales, particularmente en Twitter. Entonces ¿qué tenía que hacer el medio? Publicarla, pues, después de ver el video y confirmar que se trataba de la boxeadora en cuestión.
Varios comunicadores tomaron el tema desde el espanto, la invocación al respeto y la apología de la privacidad, pero basaron sus programas en hablar del asunto. Es una opción un poco ambigua, pero válida. Otros aspirantes a trabajadores de los medios criticaron duramente la exposición mediática, de la noticia que fue la más leída en los portales y seguro la más comentada entre los ciudadanos.
Lo cierto es que el desafortunado episodio presentaba todas las características de lo que es una noticia, pese a que afectaba a la intimidad de una figura pública que estaba notoriamente afligida. En situaciones similares, se presentaron otros videos de personajes de otras farándulas, sin demasiados filtros y sin hacer tanto aspaviento.
Los periodistas virtuales también criticaron a los medios que al otro día presentaron como noticia el tuit de Chris Namús expresando su angustia.
Pues bien, eso también es una noticia. ¿Todos los tuits son noticias? Obvio que no, pero esa era la primera y única comunicación directa que realizó la protagonista del hecho.
No es el primer caso en que se realiza una nota tomando como base una expresión desde las redes sociales (también sucede con las publicaciones de Facebook). Sería bueno dejar de espantarse por eso. A veces es el medio que eligen los políticos, deportistas, comunicadores, etc., para expresar su opinión; y a veces merece ser publicado.
El uso de las redes sociales y hoy en particular el ver cómo los periodistas manejan sus cuentas de Twitter es un debate latente. Hay medios que incentivan a sus trabajadores a publicar las noticias desde allí, hay otros que lo intentan regular y hay quienes definitivamente lo prohíben.
El CEO de Twitter, Dick Costolo, dijo que la red de microblogging funciona como un filtro para los medios de comunicación: “Ahora con Twitter, las personas quieren saber qué es lo que todos piensan y estamos mostrando eso (…) al momento en que ocurre, de otras personas que están viendo lo mismo que tú”, aseguró.
“Creo que (Twitter) es muy complementario a los noticias y medios, en una forma en que ninguna otra tecnología lo ha sido en el pasado”, sentenció.
Y en eso estamos, entre apocalípticos e integrados, tratando de ver cómo se siguen desarrollando los medios junto con las nuevas tecnologías.
“Lo que sucede es que debemos vivir con los vivos”, decía McLuhan y tenía razón.
María Noel Domínguez






