Saltando en la escuela (la diaria)
Para una nueva nota de la sección de Ciencia y Tecnología de la diaria, elegí tomar la noticia de la ampliación de la Biblioteca Ceibal, herramienta que permite desde hace aproximadamente un año, acceder a textos infantiles y que –hasta ahora– se centraba en textos recreativos.
El argumento es que con el viraje dado hacia un repositorio de todo el contenido lectivo, Uruguay queda liderando en digitalización de libros escolares.
Esto a pesar de un desarollo casi nulo en el mercado editorial local, lo que me lleva a hablar de “leapfrogging” o salto de rana, un fenómeno que se da cuando se “saltea” una etapa de desarrollo de alguna tecnología.
Si quieren leer el artículo completo, pueden acceder a él desde el sitio web de la diaria.







Super interesante artículo.
No dejo de imaginarme opciones para los fondos concursables anuales (rubros “letras” y “relato gráfico” inicialmente) y las posibilidades que significaría poder desarrollar directamente para formato digital y poder desprenderse, así sea de a poco, de los costos de impresión y publicación física.
Podría ser una buena forma de exponer una mayor cantidad de autores que tal vez hoy en día, por los costos de producción física, en dichos fondos concursables termina reduciéndose a un cupo mucho menor…
Unos cuantos autores internacionales (especialmente en comics) han comenzado a adoptar un sistema similar: distribución digital como base general, y si hay suficiente interés o demanda, una edición especial impresa y enviada por correo.
No podría estar más de acuerdo. Los fondos concursables son tremenda herramienta –que no se me malinterprete– y hasta me doy cuenta que casi todos los libros físicos que leí este año fueron apoyados por el MEC (Dengue, Club de los Ilustres, Zitarrosa).
Pero me consta que buena parte del dinero se destina justamente a la existencia del objeto libro y no a su contenido, muchas veces ni siquiera al creador. Si mal no recuerdo fue Alejandro Rodríguez Juele que me contó que cuando sacó La Isla Elefante, hasta terminó poniendo un poco de guita.