Hacia una infraestructura digital pública: ¿por qué los gobiernos tienen la responsabilidad de abrirse?

 

El siguiente artículo es la versión en español de “Towards a public digital infrastructure: why do governments have a responsibility to go open?” publicado el 1º de noviembre de 2012 en el blog de la Open Knowledge Foundation. Su autor, Guillermo Moncecchi, cedió esta versión para su publicación en TanConectados, lo que aprovecho a agradecer ya que no sólo es un excelente artículo sino que me puedo dar el gusto de extender un poco más el aniversario del sitio.

El argumento más común a favor de los datos abiertos es que mejorar la transparencia y, a pesar de que no necesariamente hay allí una relación de causa-consecuencia, es cierto que ambos conceptos tienden a ir de la mano. Pero existe otra perspectiva, más abarcativa, sobre los datos abiertos del gobierno: pueden verse como parte del esfuerzo para la construcción de infraestructura pública.

¿Publicar un shapefile con los semáforos de Montevideo hace al gobierno de Montevideo más transparente? Probablemente no. Pero uno de nuestros deberes como servidores públicos es construir la infraestructura de la ciudad. Deberíamos entender que los datos son principalmente infraestructura. La gente trabaja sobre ellos, como trabaja sobre calles, puentes o parques. Por dinero, diversión o filantropía, hay miles de usos posibles de la infraestructura: no deberíamos determinar o siquiera imaginar cuáles son esos usos. Debemos proveer la infraestructura y asegurar de que estará disponible. Los datos abiertos deberían verse como un componente más de un esfuerzo que busca la construcción de una infraestructura digital pública, donde la gente puede, dentro de la ley, hacer lo que quiera. Exactamente igual a lo que hacen con las calles.

Cuando vemos los datos abiertos con esta lupa, varias decisiones se vuelven más fáciles. ¿Deberíamos pedir identificación para proveer nuestros datos? Respuesta: ¿pedimos una identificación para usar una calle? No, no lo hacemos; luego, no, no deberíamos. ¿Por qué deberíamos usar formatos abiertos y no propietarios para publicar datos? Por la misma razón por la que no construimos calles donde solamente algunos autos puedan pasar. ¿Qué ocurre si hay problemas con mis datos, que provoquen problemas a los usuarios? Bueno, puede que seas responsable por ello, si así la ley lo decide… pero, ¿dejarías de hacer calles para evitar las demandas por accidentes causados por pavimento en malas condiciones? Por supuesto que somos responsables por nuestros datos: nos pagan por crearlos, así como nos pagan por construir puentes. Cada pregunta sobre datos abiertos que podemos imaginar ya fue respondida para la infraestructura tradicional.

Pero la infraestructura necesaria para permitir a la gente crear la sociedad de la información va más allá de los datos. Daremos cuatro ejemplos.

El componente más claro de esta infraestructura es el hardware y las comunicaciones asociadas. El gobierno uruguayo ha entendido esto, y pleanea, a través de Antel, tener todos los hogares conectados con fibra óptica para el final de 2015, con 1Gb de tráfico gratis para todo aquel que tenga una línea telefónica. Al mismo tiempo, desde 2007, todos los alumnos de las escuelas públicas tienen un laptop del programa OLPC y conexión a internet. Este programa debería entenderse principalmente como un proyecto de infraestructura: la educación implica mucho más que laptops, pero la infraestructura permite el desarrollo de nuevas estrategias de educación.

Segundo, servicios. A veces es mejor proveer servicios que proveer datos. Además de publicar la cartografía, en Montevideo proveemos servicios WMS y WFS para obtener un mapa a través de una URL. Los servicios, como los datos, deberían ser abiertos: sin registro, sin límites en el acceso. Los servicios abiertos permiten a los desarrolladores no solamente utilizar datos de gobierno, sino además su poder de cómputo, y, por supuesto, su conocimiento: el conocimiento necesario para, digamos, estimar el tiempo de arribo de un ómnibus.

Tercero, a veces los servicios no son suficientes, y tenemos que desarrollar componentes completos de software para permitir a los servidores públicos hacer su trabajo. A veces estos componentes deberían ser también parte de la infraestructura digital pública. En Brasil tienen esto muy claro: en 2007 desarollaron el Portal do Software Publico Brasileiro, donde las aplicaciones desarrolladas por o para el gobierno están públicamente disponibles. Por supuesto, éste no es un concepto nuevo: su versión general se llama software de código abierto. Creemos que, en este marco de infraestructura pública, la discusión entre software de código abierto o software privativo no tiene sentido. Nadie permitiría que una compañía sea dueña de una calle. Si es público, debería ser abierto.

Finalmente, está el conocimiento. Nosotros, como gobierno, deberíamos decir a la población qué hacemos, y cómo lo hacemos. Nuestro conocimiento debería estar abierto. Tenemos la obligación de publicar nuestro conocimiento y permitir a otros utilizarlos, y participar activamente en comunidades, proponer cambios y actuar como un factor de innovación en cada tarea que realizamos. Porque nos pagan para ello: para construir infraestructura de conocimiento pública.

No creemos que el gobierno deba dejar a otros que hagan su trabajo: por el contrario, queremos un gobierno fuerte, que construya los bloques de infraestructura para lograr sus objetivos, y que deje disponible esta infraestructura para que la gente haga lo que quiera con ella, dentro de la ley.

Exactamente igual a como lo hacen con las calles.

 

Guillermo Moncecchi

http://​www​.montevideo​.gub​.uy/​i​n​s​t​i​t​u​c​i​o​n​a​l​/​p​o​l​i​t​i​c​a​s​/​t​e​c​n​o​l​o​gia



 

 

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